Desesperación de ancianos por incertidumbre sobre pensiones

Apoyos de gobierno

Desesperación de ancianos por incertidumbre sobre pensiones
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▲ Centenares acuden a oficinas de Bienestar.Foto José Antonio López
Angélica Enciso L.
Periódico La Jornada
Lunes 25 de marzo de 2019, p. 31

Florencia tiene 78 años, vende verduras en la Merced y al día apenas gana unos 60 pesos. Tiene un hijo con discapacidad que requiere medicamentos en los que gasta mil 600 pesos al mes, y desde enero no ha recibido la pensión de adultos mayores del gobierno federal, la cual utiliza para pagar la renta, comprar fármacos y alimentos. Está desesperada.

Al caso de Florencia se suman los de miles de ancianos que estaban incorporados al programa de adultos mayores 65 y más, pero que en la actual administración federal no han sido censados. Desde enero pasado no se les ha depositado la pensión y no han sido informados sobre el cambio en el programa. Este mes sólo recibieron la despensa de Ciudad de México.

Cada día, centenas de adultos mayores en sillas de ruedas, con bastones, enfermos y preocupados llegan al Centro de Atención Regional de la Secretaría de Bienestar, en Lucerna y Abraham González, colonia Juárez, con la ilusión de obtener su pensión, pero vuelven a sus casas sin dinero y con angustia.

En el centro de atención, tres empleados los hacen formarse para explicarles que ya no recibirán la despensa del gobierno de la ciudad de México –de mil 209 pesos mensuales, la cual se les depositaba en latarjeta rosa– y sólo se les entregará el apoyo del gobierno federal, que pasará de mil 160 pesos bimestrales a 2 mil 550 pesos. Los ancianos hacen cuentas y dicen que salen perdiendo, pues esto significa una reducción de mil 28 pesos en sus ingresos bimestrales, ya que perderán el apoyo de la administración capitalina.

Los empleados les informan que en abril les harán un depósito de mil 275 pesos (correspondiente a un mes de la pensión del gobierno federal), y una vez que tengan la nueva tarjeta contarán con las entregas bimestrales. Pero antes deberán ser censados y les piden esperar en sus casas la llegada de Servidores de la Nación, quienes están encargados de recopilar la información personal de cada beneficiario para ser incluido en el programa.

El presidente López Obrador anunció el programa para el bienestar de las personas adultas mayores a partir de los 68 años, con una entrega de 2 mil 550 pesos bimestrales a cada uno de los 8.5 millones de ancianos que se apoyarán. En la transición del programa anterior al actual, por lo menos en Ciudad de México, no se les hizo el depósito y tampoco se les ofreció alguna explicación. Se pidió a la Secretaría de Bienestar información sobre la situación del programa y la falta de pagos, pero no hubo respuesta.

El gobierno de Ciudad de México en el padrón de su programa de adultos mayores, que desaparecerá, tenía 525 mil personas. Los beneficiarios por lo general son ancianos que carecen de seguridad social y sólo cuentan con esta pensión.

Es el caso de Sergio Morales, de 79 años, quien destina estos recursos al pago de renta y medicamentos. Padece diabetes y, cuando le dijeron que ya no tendría la despensa del gobierno federal, entró en crisis. Se le subieron la glucosa y la presión. En las últimas semanas ha vivido a base de préstamos. Su esposa, Irma Peña, está en la misma situación, pues en enero ya no contó con el depósito del programa. Espera con impaciencia que lleguen a censarlos, porque les dijeron que sólo de esa forma podrán contar con la pensión. Viven en la colonia Nueva Tenochtitlán.

Andrés Castillo tiene 84 años. Relata que fue al banco y no tenía el depósito. Luego acudió a la colonia Juárez a preguntar qué pasaba con la pensión y le dijeron que el primero de marzo tendría el apoyo, pero no se le han depositado ni un peso. Ya no tendremos la tarjeta rosa, la despensa. Está canijo, va a ser menos dinero. Luz María Rodríguez, de 75 años, que vive en la zona de Taxqueña, relata: Uso el dinero para comer; llevo dos meses sin recibirlo. Pero ahora me voy más preocupada, porque me dijeron que la despensa ya no la voy a tener y que tengo que esperar en mi casa a que me censen. Creo que no voy a salir hasta que vayan.

A Carmen Patiño, de 86 años, desde hace tres meses no le depositan. Dicen que hay una tarjeta que van a entregar a domicilio. Pero no me dijeron para cuándo. La uso para mi manutención. Es la única pensión que tengo. No puedo esperar más. Es desesperante. ¿qué voy a hacer?

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