Impunidad galopante … EPN: mensaje fallido … PRI: amnesia colectiva

México SA

Impunidad galopante

EPN: mensaje fallido

PRI: amnesia colectiva

Carlos Fernández-Vega
D

Dice alegremente el inquilino de Los Pinos que la reciente captura de dos ex gobernadores (así, sin nombres, apellidos ni filiación partidista) son un mensaje firme y contundente del Estado mexicano contra la impunidad, en el entendido de que quienes quebrantan la ley deben responder por sus actos. Y quedó tan tranquilo.

Pero impunidad es que a pesar de las múltiples denuncias documentadas en contra de Javier Duarte y Tomás Yarrington por el sinfín de atracos, violaciones legales y contubernio con el crimen organizado –y el institucionalizado– nadie en el gobierno peñanietista movió un dedo para detener las tropelías de uno y otro, porque el saqueo, la permanente violación de los derechos humanos y la asociación con el narcotráfico, por sólo citar algunos elementos, no se registraron al final de sus mandatos, sino a lo largo de sus respectivos sexenios.

Y dichos personajes actuaron totalmente impunes a lo largo del sexenio de quien ahora afirma mandar mensajes firmes y contundentes. Como ayuda de memoria, el propio inquilino de Los Pinos armó un descarado show, con Virgilio Andrade de bufón, para garantizar su propia impunidad cuando se destapó la Casa Blanca (la de aquí) y la mansión de Malinalco del entonces ministro del (d)año, Luis Videgaray.

De hecho, aún en funciones de gobernador del estado de México Peña Nieto asistió a la toma de protesta de Javier Duarte –1º de diciembre de 2010–, y a éste le escuchó decir que me comprometo a encabezar un gobierno capaz de atender las necesidades de la gente, sustentado en principios sociales y en valores, respetuoso de la ley, honesto y firme, con acciones dentro de la legalidad y eficaz, donde se privilegie la transparencia y la rendición de cuentas. Poco más de un año después, aparecieron las famosas maletas veracruzanas en el aeropuerto de Toluca, con 25 millones de pesos en efectivo, en plena campaña peñanietista por el hueso mayor.

En el intercambio de “favores, como candidato a Los Pinos Peña Nieto cariñosamente se refirió a Javier Duarte (más César Duarte y Roberto Borge) como digno representante del nuevo PRI e integrante de los jóvenes de la nueva generación política del partido, muestra todos ellos de que el tricolor viene renovándose a su interior.

A cambio, el ya inquilino de Los Pinos envió a Rosario Robles a Veracruz –entidad que en mayo de 2013 registraba elecciones intermedias– para mover los dineros de los llamados programas sociales y así favorecer a los candidatos tricolores de la entidad, lo que provocó una demanda ante la PGR (que desde luego no movió un pelo) por presuntos delitos derivados del uso de programas sociales usados con fines electorales ( La Jornada).

Y en el intercambio, Peña Nieto finalmente fingió demencia cuando, a punto de concluir el sexenio de Duarte y éste con el excremento hasta la nuca, decidió no saludarlo en público ni dar vuelo a sus peticiones. El ex gobernador veracruzano se fugó –todo indica– con apoyo logístico institucional y la bendición de las altas esferas de la política nacional, gusto que le duró seis meses, porque el pasado sábado lo aprehendieron en Guatemala. Ahora el inquilino de Los Pinos sufre como Pedro Infante, por el temor de que su amigo del nuevo PRI abra la boca, cuente sus aventuras y, sobre todo, haga el inventario de sus cómplices.

Eso y mucho más, pero –versión oficial– nadie se dio cuenta, ergo no lo pudimos detener a tiempo, porque nada sabíamos, y en los olvidos y desvaríos tras la captura del pasado sábado se registró otro hecho insólito: la amnesia colectiva de los priístas (de nueva y vieja generación), quienes nunca fueron amigos de Javier Duarte. Es más, ahora afirman que no lo conocen, que ni siquiera lo vieron de lejos y que se van enterando de su existencia sólo ahora que lo detuvieron en Guatemala. Eso es congruencia.

Sin embargo, en las redes sociales no hay olvido, sino registro de las cordiales y efusivas manifestaciones de cariño y orgullo que en los tricolores provocaba el hoy detenido en Guatemala. En Twitter aparecen acarameladas felicitaciones por su gran labor al frente del gobierno veracruzano y cariñosos recordatorios cumpleañeros a Javier Duarte. Y entre los emisores aparecen la ex gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega; el pastor de los borregos tricolores en el Senado, Emilio Gamboa Patrón; la ex procuradora (¡¡¡!!!) general de la República, Arely Gómez; la ex secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles; el ex ministro del (d)año, Luis Videgaray, y el mismísimo candidato priísta al gobierno del estado de México, Alfredo del Mazo Maza.

Abundan las fotografías y videos en que el desconocido Javier Duarte aparece con Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón y Margarita Zavala, Alfredo del Mazo Maza, Rafael Moreno Valle, Manuel Velasco, el propio Roberto Borge y toda la fauna del gabinete. También con el líder tricolor, Enrique Ochoa, y para no ir más lejos con Emilio Lozoya, él mismo inmerso en acusaciones de corrupción.

Pero nadie sabía de sus atracos. ¿Nadie? Pues bien, La Jornada (Alonso Urrutia) tuvo a bien recordar que la Auditoría Superior de la Federación documentó las tropelías de Javier Duarte, e incluso la puntual advertencia de esa institución: “prácticamente no hubo ningún rubro prioritario que no fuera afectado por los manejos inadecuados de las millonarias transferencias de recursos del gobierno federal: salud, educación, seguridad –en una entidad golpeada por la violencia y el crimen organizado–, infraestructura social y combate a la pobreza… El saldo de irregularidades y sus derivaciones penales no tienen precedente”.

El reportaje de La Jornada detalla: El monto involucrado en presuntos malos manejos oscila en 30 mil millones de pesos. Con más de 50 denuncias presentadas por la ASF ante la Procuraduría General de la República (PGR), el gobierno de Duarte es, con mucho, el que más litigios penales registra. Por ejemplo, de acuerdo con reportes de la ASF, de la canalización de 521 millones de pesos al gobierno de Duarte mediante el Fondo de Desastres Nacionales (Fonden) para la rehabilitación de infraestructura afectada por las lluvias, tres años después no se sabía de su destino, a pesar de que las obras debieron concluir en diciembre de 2014 para atender los efectos de una emergencia. Y aún no audita 2016. Pero nadie se dio cuenta.

Las rebanadas del pastel

Entonces, ¿firme y contundente? Sí, cómo no. Y Karime Macías, ya más tranquila, se va de shopping.

Twitter: @cafevega

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