Provocará presupuesto de Trump daños a la ciencia

Provocará presupuesto de Trump daños a la ciencia

Javier Flores
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A pesar de que el proyecto de presupuesto del presidente de Estados Unidos es intencionalmente muy poco claro en algunos aspectos que tienen que ver con los recursos para la ciencia, lo que queda fuera de toda duda es su propósito de reducir el gasto en algunas áreas del conocimiento, en particular las relacionadas con la investigación en salud y medio ambiente. La propuesta presidencial está siendo analizada por el Congreso, en el que Donald Trump cuenta con la mayoría republicana, lo que sólo hace crecer la incertidumbre. Mientras tanto, en sectores importantes de la comunidad científica estadunidense se van confirmando los temores sobre la visión anticientífica del actual ocupante de la Casa Blanca, y se avanza en los preparativos de lo que será la gran marcha por la ciencia que se realizará el próximo 22 de abril.

Uno de los sectores que se verían más afectados de aprobarse en sus actuales términos el proyecto presupuestario de Trump, sería el formado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, sus siglas en inglés), los cuales están integrados por una treintena de institutos, centros y otras dependencias dedicadas a la investigación en diferentes campos disciplinarios, como los estudios sobre cáncer, las enfermedades pulmonares y cardiovasculares, el genoma humano, artritis, visión, etcétera. Sus descubrimientos y avances en el conocimiento sobre los procesos de salud y enfermedad, le han conferido a Estados Unidos el liderazgo en diversas áreas de la biomedicina. Los NIH son sin duda uno de los pilares más sólidos de la ciencia estadunidense a escala mundial.

Pues bien, a pesar de lo anterior, el proyecto de presupuesto de Trump considera un recorte de 18 por ciento a los NIH en 2018, que equivale a unos 5 mil 800 millones de dólares menos que en el año previo (para dar una idea de la magnitud, este recorte supera el presupuesto total del gobierno de México para ciencia, tecnología e innovación). Los voceros de la actual administración han señalado que los NIH se han desviado de sus propósitos originales, por lo que la propuesta busca también la reorganización de los mismos. Simultáneamente se extienden los rumores sobre una reducción en este 2017 a los NIH de mil 200 millones de dólares por presiones de Trump. Todo esto ha hecho crecer la incertidumbre y el enojo de los investigadores de ese sector.

Otra de las áreas que resultarían muy afectadas, es la de medio ambiente, para la cual está previsto un recorte de 31 por ciento en la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, sus siglas en inglés). Esta entidad se encarga de la protección de la salud humana, del medio ambiente y los recursos naturales. Sus funciones se relacionan con el combate a los efectos del cambio climático, pues conduce el Programa de Informes sobre Gases de Efecto Invernadero, y el Inventario de Emisiones y Sumideros (recursos naturales que capturan bióxido de carbono y otros compuestos) de gases de efecto invernadero en Estados Unidos. Como parte del ajuste, serán despedidos 3 mil 200 funcionarios de la EPA, que cuenta con unos 15 mil integrantes, y su división de investigación y desarrollo tendrá una reducción de casi 50 por ciento en su presupuesto.

Relacionados con lo anterior, se realizarán otros ajustes, en particular al Departamento de Energía de Estados Unidos, que sufriría un recorte de mil 700 millones de dólares, con un ajuste de 20 por ciento a su Oficina de Ciencias, la cual apoya la investigación en temas como energía, física de altas energías, cambio climático y biología. Todo lo anterior en concordancia con la negativa de Trump de aceptar la evidencia científica sobre el cambio climático.

Estos son sólo dos ejemplos (entre muchos otros que podrían citarse, como el silencio sobre la suerte de la National Science Foundation) que revelan que algunos de los temores sobre la actitud de Trump en contra de la ciencia estaban bien fundados. Hemos pasado ya del terreno de la especulación al de los hechos, con iniciativas que dañan presupuestariamente a la investigación científica.

Como señalé al principio, las medidas emprendidas por Donald Trump en contra de la ciencia, encontrarán respuesta de la comunidad científica con la marcha que se realizará en unos cuantos días en la ciudad de Washington, pero que contará con 427 sedes adicionales en todo el mundo, incluido México. Solamente en Estados Unidos, más de 60 organizaciones y sociedades científicas han respaldado la convocatoria.

Se trata de un acto inédito de alcance históricos, pues sería la primera vez que los científicos y todas las personas comprometidas con el avance de esta actividad en todo el planeta unirán sus voces en favor de la ciencia como uno de los principales recursos con los que cuenta la humanidad para enfrentar los desafíos actuales y los del futuro, así como para evitar el retorno al oscurantismo.

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