EPN: calificativos a granel… Mexicanos irresponsables … Tres décadas de amnesia

México SA

EPN: calificativos a granel

Mexicanos irresponsables

Tres décadas de amnesia

Carlos Fernández-Vega
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De plano los mexicanos no tienen remedio: no sólo mataron a la gallina de los huevos de oro, sino son amnésicos, irresponsables, desconocedores de la realidad, le apuestan al aplauso fácil, carecen de decisión, visión y no les importan las consecuencias, por decir lo menos. Ni siquiera cuentan con las neuronas mínimas necesarias para registrar al enorme estadista que mantienen en Los Pinos, pues 90 por ciento de habitantes de esta República de discursos desaprueban a Enrique Peña Nieto y consideran que su gobierno es un desastre. Y, en el colmo, nunca reconocen los enormes beneficios que las reformas y la modernización les han generado a lo largo de los últimos 35 años. ¡Qué horror!

Cabe recordar que ese rosario de calificativos –obviamente dirigidos a los mexicanos– fue aportado el sábado pasado por el inquilino de Los Pinos durante un faraónico acto oficial en Ciudad del Carmen, Campeche, al cual los organizadores (ocurrentes que son) jocosamente etiquetaron como conmemoración del 79 aniversario de la expropiación petrolera, en referencia a la decisión del general Lázaro Cárdenas, en 1938, de retomar la riqueza petrolera a la nación hasta entonces usufructuada por los vampiros trasnacionales, es decir, los mimos a los que casi ocho décadas después el estadista Peña Nieto se la regresa.

Por cierto, en el sabatino discurso peñanietista el nombre de la Esfinge de Jiquilpan fue citado una sola vez: Fue el 18 de marzo de 1938 cuando el presidente Lázaro Cárdenas tomó una decisión valiente y visionaria, que permitió a México extraer su riqueza petrolera y ponerla al servicio de los mexicanos. ¡Listo!, protocolo cumplido y a otra cosa, como el azucarado piropo presidencial al lacra de Carlos Romero Deschamps (clara muestra de reforma y modernidad).

Pero, bueno, ese tipo de calificativos, más o menos, los han disparado los seis fantásticos inquilinos de Los Pinos de la era neoliberal, quienes –cada cual en su momento– llegaron a la verdad suprema: los mexicanos son unos pendejos que no entienden ni reconocen nada, comenzando por los múltiples beneficios que a ellos, y sólo a ellos, les han otorgado reformas y modernizaciones por doquier.

Y son tantos los beneficios que los mexicanos acumulan, que alrededor de 10 por ciento de la población actual se vio en la penosa necesidad de emigrar al vecino del norte (el de los amigos y socios) en busca de la vida, porque aquí, en su tierra, de plano se negaron a ver y hacer efectivas las enormes oportunidades que reformas y modernizaciones les brindaban. Al mismo tiempo, 63 millones de mexicanos se aferran a un nivel de bienestar nada ortodoxo, pues caprichosamente se mantienen en la pobreza, mientras millones más sobreviven en la informalidad con salarios de hambre y se retuercen de envidia al constatar que sólo 10 megaempresarios fabricados por el sistema concentran 15 por ciento del producto interno bruto.

¡Qué falta de visión, nobleza y reconocimiento de los mexicanos! No cabe duda de que la mexicanada no puede superar su grave problema de percepción (Calderón dixit), siempre dicen que “no traen cash” (Zedillo dixit), sostienen que el progreso nacional es un mito genial (Pedro Aspe dixit) y, por lo mismo, no aplauden (EPN dixit). En fin, se instalaron en que todo es política ficción (Salinas de Gortari dixit) y de allí no los mueven. Y, como esas, un millón de sandeces.

En la referida conmemoración, Peña Nieto aseguró que en materia petrolera “nuestro país necesitaba socios para aplicar tecnología de punta y seguir las mejores prácticas internacionales; para compartir costos y riesgos, para sumar esfuerzos y recursos. Y esto es todavía más necesario cuando se trata de explorar y extraer petróleo en las aguas profundas del Golfo de México. Tan sólo un proyecto de este tipo puede requerir inversiones de más de 5 mil millones de dólares. Esta cifra, para dimensionarla, representa cinco veces el presupuesto anual del estado de Campeche… Por ello, México necesitaba enfrentar con decisión y visión los desafíos energéticos del siglo XXI, tal como lo hizo nuestro país hace 79 años con la expropiación petrolera”.

Es bueno saberlo: 5 mil millones de dólares (alrededor de 100 mil millones de pesos al tipo de cambio actual) para desenterrar el tesorito petrolero (Calderón dixit), y ese monto debe venir de empresas trasnacionales por la simple razón de que aquí no hay con qué. Bien.

Pero los mexicanos, que además de pendejos son soberbios, reclaman: en los sexenios panistas (Fox y Calderón) se registraron ingresos petroleros excedentes superiores a 700 mil millones de pesos, y ese par de lacras blanquiazules se los quemaron íntegramente en gasto corriente y corruptelas, con la complacencia del Congreso. Es decir, el erario obtuvo todo el ingreso por crudo que año tras año se presupuestó, y entraron 700 mil millones adicionales. Dinero, pues, sí hubo para invertir en y desarrollar el tesorito enterrado. Pero de eso no entienden los amnésicos e irresponsables habitantes de esta República de discursos.

Por cortesía gubernamental, el erario ha destinado más de 700 mil millones de pesos al rescate bancario, y aún se deben alrededor de 900 mil millones, mientras la banca rescatada que opera en el país –mayoritariamente de capital foráneo– se ha embolsado cerca de un billón de pesos en utilidades netas, mientras las operaciones de compraventa de las instituciones se concretaron libres de impuestos. Por ejemplo, sólo por la de Banamex a Citibank los vendedores debieron pagar alrededor de 4 mil 500 millones de dólares por impuestos (alrededor de 90 mil millones de pesos actuales); ese monto alcanzaba para desenterrar el tesorito petrolero en aguas profundas.

También, para el rescate carretero, de las arcas nacionales han salido cerca de 150 mil millones de pesos (7 mil 500 millones de dólares al tipo de cambio actual), y aun se adeudan 215 mil millones. Con ese dinero el tesorito habría sido desenterrado con dineros propios, con recursos de la nación. Pero no. En la mayoría de los casos, a los concesionarios rescatados les regresaron las carreteras rescatadas y les otorgaron más concesiones, pero a los mexicanos pendejos les pasaron la deuda, como la del rescate bancario y un sinfín más.

Entonces, ¿así o más amnésicos?

Las rebanadas del pastel

Moraleja: en efecto, algo grave sucede con los mexicanos, pues acumulan 35 años permitiendo que el mismo grupo de bandidos los desvalije y les reduzca su nivel de bienestar. Y por si fuera poco, todavía los pendejea.

Twitter: @cafevega

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