Industria enclenque… Economía desganada… Estimación a la baja

México SA

Industria enclenque

Economía desganada

Estimación a la baja

Carlos Fernández-Vega
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Línea de producción de autos en la planta de la automotriz General Motors de CoahuilaFoto José Carlo González
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Sin industria nacional ningún país tendrá una base económica sólida, pero parece que el gobierno federal está empeñado en todo lo contrario, siempre en su lógica de que la mejor política industrial es no tener una. Cada vez más dependiente de las importaciones para cubrir las necesidades internas y –en el colmo– poder exportar (maquila pura, pues), este sector estratégico languidece ante la mirada complaciente de quien –se supone– debería evitarlo.

El contexto de la economía mexicana plantea un escenario que continúa la inercia de crecimiento de las últimas décadas y donde la actividad industrial cada vez se debilita más, advierte el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (Idic), y subraya que la industria mantiene un ritmo de avance incipiente que no permite revertir la tendencia de su ciclo económico que se encuentra a la baja y con lo cual el crecimiento acumulado en el primer semestre del año es de 0.7 por ciento.

Sin duda, apunta, estos resultados se presentan en un escenario de debilidad, pero que aún deben descontar los efectos en el segundo semestre de los acontecimientos recientes, como el mayor recorte al gasto de gobierno, el incremento en precios de combustibles y energía, la desaceleración en las exportaciones, el alza de la tasa de interés, entre otros, que generan mayor incertidumbre y vulnerabilidad para los próximos meses.

El entorno adverso a nivel nacional de menor dinámica en el consumo y la inversión, así como un escenario global de mayor incertidumbre, limita las posibilidades de mejorar el desempeño de la actividad económica sectorial –para lograr resultados superiores en el segundo semestre del año– si no existe una política económica activa que promueva la reactivación productiva del país, advierte el Idic.

Dos ejemplos contundentes que anota el instituto de referencia son la industria de la fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón, que mantiene una situación de crisis, pues durante junio pasado mostró una caída de 3.2 por ciento en términos anuales, con la cual suma diez tasas negativas en el último año. Con ello, la caída anual acumulada es de 1.8 por ciento. La situación del sector rebasó un aspecto coyuntural, su tendencia muestra un desempeño que ha ido disminuyendo de manera sostenida durante los últimos tres años, durante los cuales sólo en diez ocasiones (de 36 en total) la tasa ha sido positiva, por lo que requiere un plan de recuperación con soluciones estructurales.

Además, la industria química también mantiene una situación de crisis. Su tendencia continúa a la baja, y con la caída anual de 4.7 por ciento registrada en junio del presente año suma 23 tasas negativas en los últimos tres años. Al igual que en el caso anterior, el entorno es delicado para el sector, ya que el acumulado negativo hasta el primer semestre de 2016 es una caída de 1.8 por ciento y su tendencia se encuentra a la baja desde 2013, con lo cual el sector presenta un estancamiento estructural. La industria química también requiere un programa de reactivación con modificaciones estructurales que reviertan la crisis de los últimos años.

La revisión de la industria por componentes muestra que la minería mantiene la crisis que se ha prolongado por más de dos años. El problema estructural del sector no presenta elementos a corto plazo que permitan revertir la situación del mismo y con lo cual su ciclo se mantiene negativo y a la baja.

En cuanto a los sectores de la electricidad, agua y gas, así como el de construcción, sus incrementos anuales en junio fueron de 7.2 y 3.1 por ciento, respectivamente, con lo cual sus avances acumulados son correspondientemente de 4.1 y 2.4.Con estos resultados, si bien las actividades secundarias de electricidad, agua y gas mantuvieron su ciclo económico al alza, para el sector de la construcción representó un menor desempeño que detuvo el ritmo de avance de su ciclo.

Las manufacturas mantienen un desempeño por debajo de su capacidad potencial, continúan mostrando debilidad en su desempeño y su tendencia se mantiene en una fase de estancamiento. El menor dinamismo del sector exportador, así como la debilidad de la industria de Estados Unidos representan desafíos importantes para poder acelerar el ritmo de crecimiento de la industria fabril en México. De igual manera, la coyuntura de bloqueos y cierres en las comunicaciones recientes, así como los factores externos de incertidumbre se suman como factores negativos para el avance de la producción manufacturera a corto plazo.

Durante junio de 2016 el sector manufacturero presentó un crecimiento anual, con cifras originales, de 1.2 por ciento, con lo cual en el acumulado del año fue un aumento de 1.3. Los sectores que tuvieron el mejor ritmo de avance en dicho mes fueron equipo de cómputo y electrónico (7.3 por ciento), bebidas y tabaco (5.7), plástico y hule (5.5). En sentido contrario, siete sectores evidenciaron una tasa anual negativa, en particular derivados de petróleo y carbón (-3.2), cuero y piel (-3.4), química (-4.7) y madera (-9.4), los de mayor pérdida.

Con la información más reciente, la industria alimenticia muestra un punto de inflexión en su tendencia, que implica un freno en su ritmo de avance. Si bien continúa mostrando tasas de crecimiento positivas, con 2.5 por ciento durante ese mes, estas son cada vez menores. Con este resultado acumula un incremento anual de 2.3 por ciento hasta junio del presente año.

Este sector es el reflejo de un crecimiento vigoroso que sostuvo el consumo privado en el país, pero cuya dinámica es menor en comparación con los periodos anteriores, por lo que su vulnerabilidad depende del buen desempeño del mercado interno en un contexto de desaceleración de la economía.

La fabricación de insumos textiles y acabados de textiles continúa débil en su desempeño. En junio la tasa de crecimiento anual fue de apenas 0.1 por ciento. Con estos resultados, la tendencia del sector continúa a la baja, pese a que no ocurre lo mismo en sectores subsecuentes a su cadena productiva, evidenciando el desafío al que se enfrenta por el crecimiento en las importaciones.

Las rebanadas del pastel

El Inegi divulga hoy el comportamiento económico en el segundo trimestre y el balance de la primera mitad del año. Y todo apunta –tradición obliga– a que la Secretaría de Hacienda de nueva cuenta se verá en la penosa necesidad de recortar su ya tijereteada estimación del PIB para 2016, algo usual en ella, pues lo hace desde el primer año de EPN en Los Pinos.

D.R.: Twitter: @cafevega

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