Angélica Rivera, #LadyInmuebles

Angélica Rivera, #LadyInmuebles

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- No ha transcurrido ni un mes desde que el 18 de julio pasado Enrique Peña Nieto pidió “perdón” por los “errores” de mala percepción frente al escándalo de la Casa Blanca, cuando Angélica Rivera, la primera dama, está envuelta en otra trama que presume un conflicto de interés entre el gobierno federal y el empresario Ricardo Pierdant, posible licitante en el área de puertos de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).

No en balde, la primera llamada de “regaño” proveniente de Los Pinos esta mañana fue para Gerardo Ruiz Esparza, titular de la dependencia encargada de los contratos y licitaciones en puertos, aeropuertos, carreteras y todos los jugosos negocios de infraestructura del sexenio. Ruiz Esparza invitó a Ricardo Pierdant, junto con Juan Armando Hinojosa, de Grupo HIGA; Olegario Vázquez, de Prodemex, y el director de Puertos de la SCT,  Guillermo Ruiz de Teresa, a giras para presumirles proyectos de licitaciones de puertos en Altamira y Tuxpan, según consignaron columnas de negocios en su momento.

El nuevo escándalo fue detallado por el reportero José Luis Montenegro en el periódico británico The Guardian. La información señaló lo siguiente:

1. Desde 2005, Angélica Rivera compró un departamento de tres recámaras en Florida en el Ocean Club Tower, con el número 304, en la exclusiva zona de Cabo Vizcaya, al sur de Miami Beach.

2.Todos supimos de este departamento de Miami porque ella lo hizo público en el legendario video de YouTube, de noviembre de 2014, cuando nos explicó a “la prole mexicana” que ella adquirió con el sudor de su frente y su liquidación de Grupo Televisa (88.6 millones de pesos más IVA) el predio ubicado en Paseo de las Palmas 1325 y comenzó a vivir ahí en junio de 2010, cuando aún era novia de Enrique Peña Nieto.

Sobre el departamento de Miami, Rivera dijo en aquella ocasión que “lo adquirí en 2005, en una ciudad en la que viví durante un año con mis hijas”.

3.En 2009, Grupo Pierdant, del empresario Ricardo Pierdant, adquirió en la misma torre del Ocean Club Tower un departamento junto al de Angélica Rivera (el número 404).

4.Bajo el mismo modelo de la fusión inmobiliaria de tres predios que dieron lugar a la Casa Blanca, Rivera utilizó desde 2009 ambas propiedades: su departamento y el de Pierdant. Los departamentos 304 y 404 tienen el mismo número telefónico, afirmóThe Guardian.

Según la nota informativa del rotativo británico, en marzo de 2014 Grupo Pierdant, “un potencial contratista” del gobierno mexicano, pagó los impuestos de ambos departamentos, incluyendo los 29 mil dólares que le corresponderían al departamento de Rivera. El periódico publicó la copia de un documento para acreditar esta aseveración.

Esta operación se produjo un mes antes de que se diera a conocer el Programa Nacional de Infraestructura 2014-2018 del gobierno de Peña Nieto, que anunció el concurso para ampliar el Puerto Altamira y la construcción de un muelle de carga en Tuxpan, Veracruz.

Antes de que The Guardian publicara esta información, la cadena Univisión realizó otro reportaje destacando que Angélica Rivera tardó sólo seis años (2005-2011) en pagar un préstamo hipotecario de 1.3 millones de dólares para adquirir ese departamento de Miami, a pesar de que tenía de plazo original hasta julio de 2035. En 2011 ya era esposa de Peña Nieto.

“Clases de periodismo” de Eduardo Sánchez

Como en el episodio de noviembre de 2014, el vocero presidencial Eduardo Sánchez minimizó el escándalo. Afirmó que es falso que el departamento referido sea “el hogar” de Angélica Rivera en Florida. Consideró que era “una especulación a todas luces dolosa” que Grupo Pierdant sea potencial contratista del gobierno federal, a pesar de que existen notas y columnas de negocios que señalan lo contrario.

Queriendo dar clases de periodismo, el vocero presidencial lamentó que The Guardian “oriente a sus reporteros a predecir el futuro, más que a confirmar la veracidad de su información”, y sentenció que “el señor Ricardo Pierdant no ha celebrado contratos con el gobierno de la República y tampoco participa en algún proceso en curso”.

De manera frívola, Sánchez recordó que The Guardian ha publicado “en el pasado reciente” información sobre México que ha sido desmentida. “En algún caso, tuvo que ofrecer disculpas a sus lectores porque no pudo sostener la veracidad de lo publicado”, afirmó.

El vocero de Peña Nieto hacía referencia a la disculpa –que no desmentido– de The Guardian sobre los contratos firmados entre Televisa y Peña Nieto en su época como gobernador y durante la campaña presidencial de 2012, información muy similar a la que Proceso publicó desde octubre de 2005.

La respuesta de Sánchez fue el mismo argumento que utilizaron los bots financiados desde Los Pinos para desacreditar en redes sociales la nota de The Guardian.

El punto no es sólo la frivolidad, sino el método reiterado de Peña Nieto y de Angélica Rivera para confundir los términos de las relaciones privadas con los contratos públicos.

Desde que ella dio a conocer que Televisa le “donó” una casa en la zona más cara de la Ciudad de México, estaba claro que había un conflicto de interés. Televisa y Angélica Rivera firmaron un contrato desde octubre de 2008 para que la actriz trabajara como “imagen” del gobierno del Estado de México, encabezado por su futuro novio y esposo Enrique Peña Nieto.

La boda entre Peña Nieto y Angélica Rivera se concretó el 27 de noviembre de 2010, junto antes de que se iniciara la precampaña electoral en el Estado de México. Peña Nieto aún era el gobernador en funciones.

Angélica Rivera, en la versión de su famoso video sobre la Casa Blanca, afirmó que en junio de 2010 ella y Televisa terminaron su contrato de 2004 y se le pagó “con un aumento derivado de los resultados de mi trabajo”.

¿Acaso incluía su contrato y su trabajo convertirse en la pareja sentimental de Peña Nieto? ¿Incluyó este contrato el “regalo” de uno de los tres predios que forman parte del conjunto inmobiliario conocido como La Casa Blanca?

Estas preguntas nunca han sido respondidas.

Las mismas dudas vuelven a surgir con su extraño manejo inmobiliario de Miami. ¿A cambio de qué Grupo Pierdant se hace cargo del pago de impuesto predial del departamento de la primera dama? ¿La bonanza económica de Rivera le permitió  liquidar su departamento de Miami en sólo cinco años o fue el producto de otro tipo de “arreglos”?

Podrán inventar un nuevo episodio de investigación y exculpación de la primera dama. Lo que quedará claro es que Angélica Rivera dejará de ser La Gaviota de las telenovelas para pasar a la historia como #LadyInmuebles de los escándalos peñistas.

www.homozapping.com.mx

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